Cada 23 de noviembre...
Hacer un recuento de las historias, hechos y anécdotas de todo lo que ha pasado hasta ese 23 de noviembre 2019, es sencillamente gratificante. Está lleno de altos y bajos, lleno de risas y lágrimas, lleno de momentos simples y aventuras increíbles; de paisajes, de sueños, de vivencias marcadas, de momentos de riesgos y cobardías, de aciertos y desaciertos pero sobre todo de comprensión y amor.
Desde aquel 2013, muchas cosas cambiaron para ambos. Crecieron los amigos (se generó la lista de la venganza), otro se fueron (incluso unos al infinito), nuevas formas de ver las cosas, anocheceres gloriosos, viajes, música, locuras sin fin. Tomamos riesgos, aceptamos nuestras diferencias y seguimos descubriéndonos (incluso en estos momentos). En este punto debo admitir que al principio estaba reacio, no me arriesgaba, cometí estupideces que cualquiera las hubiera acogido y canjeado con un adiós definitivo, pero escogiste simplemente recibirlas y aceptarlas, esto derivó en "te extraños recurrentes", en rabia (por no saber qué hacer, por ahogarme en un vaso de agua), en tristeza por haber sido algo que no era. Pero dicen que esto te ayuda a evolucionar, a crear, a trascender. Luego de "crear algo para dos" todo comenzó a fluir, ya no solo "salíamos" ya éraMOS.
Nos conocimos de a poco tanto interna como externamente: manías, detalles, gustos y disgustos, cada vez nos adentramos más en este nosotros. Vinieron desafíos de los cuales manejamos con todas las emociones del momento, los mismos que fueron conquistados por este "nosotros"; cumpleaños, feriados, paros nacionales, vacaciones de trabajo, días de descanso, series, películas, obras de teatros, conciertos, tantas cosas compartidas y por compartir. Hago énfasis en este por compartir, ya que habla de un futuro, de una etapa a seguir según los protocolos sociales y el cual es uno de los objetivos de este escrito. Esa una noche mágica de febrero 2018 en Cuenca sumada a la de enero 2019, fueron la combinación ideal para este 23 de noviembre.Una noche llena de alegría, felicidad, unión, diversión y sobre todo amor. La familia y los amigos fueron una parte importante y lo siguen siendo indudablemente.
Ahora a pasado un año, hay mucho por recorrer y por seguir descubriendo, por crear, por andar, por vivir. La adaptación a la "nueva etapa"aunque parezca irreal para muchos, fue y es fluida, nos ayudó mucho la convivencia Beta (previa al casamiento) la recomiendo. La adaptación familiar, hogareña, financiera, rutinaria fue dándose de a poco con convenios de por medio.
Larga vida a nuestro reino! que nuestra balsa de madera recorra de manera constante muchos mares e incluso recorra órbitas fuera de este mundo...