Paciencia… Así es como se definiría en una sola palabra a lo q aconteció en ese día.
Para empezar, una llamada de un familiar, el cual me ofreció una oportunidad pa’ sustituir por un día a un profesor de una escuela, obviamente revisando mi agenda y las múltiples ocupaciones… decidí aceptar gustosamente. Una de las cosas q siempre pensé hacer cuando ya me retirara de las actividades rutinarias, sería dar clases en una escuela y/o colegio. Bueno se dio la oportunidad ahora así q hay q aprovechar.
Una de las cosas q tuve q hacer era levantarme muuy temprano (algo q no me resulta complicado), realizando los pasos matutinos de siempre, entró en mi esa ansiedad y nostalgia, ya q camino a la escuela me recordó a esos años en q era alumno; ansiedad (y hasta un poco de miedo diría) por ver a las pequeñas alumnas (escuela colegio femenino).
El campo en el q me iría a desenvolver… matemáticas y entorno (antes Estudios Sociales). Ocho horas escolares, incluidas dos recreos y una hora escolar libre, fueron la jornada. Al empezar, la presentación y explicación del caso a las alumnas, luego un silencio embargo en salón por unos segundos… y luego empecé. Previamente ya me habían dado los temas a tratarse, así como los cursos asignados a cada hora y las materias a dictar en cada una de las aulas. Las preguntas más diversas escuché, como por ejemplo: “¿Es hermano del profesor?”, “¿Va a tomar lección?”, “¿Cómo se llama? no me acuerdo”, en fin.
Algo q me llamó mucho la atención fueron los gestos de cariño por parte de algunas niñas, al terminar el primer receso, una de ellas se acercó y me dio una botella de de cola o gaseosa, la misma q estaba un poco mas encima de la mitad, la recibí gustoso y sorprendido, más aún cuando un “colega” me dijo q por lo general las niñas no son tan “amables” con los desconocidos o reemplazos. Luego al proseguir con las clases, vinieron otros gestos de cariño, como galletas, yogurt, etc. Acto muy gratificante, ya q para mi concepto esto era un medidor de desempeño y confianza ante las pequeñas.
Los textos asignados para los profesores, tienen impresos en ellos las respuestas a cada pregunta o casos q se van a tratar. De cierta manera es una ayuda, pero esto hace q el profesor no desarrolle otras formas de enseñanza, simplemente se basan en las respuestas q se encuentran allí y no dan (en ciertos casos) una respuesta q satisfaga la pregunta del alumn@
Cada curso tiene su toque personal, el uno más inquieto, el otro más callado y otro más participativo. Al finalizar el viaje por las tres aulas asignadas, frases tales como: “No se vaya”, “Venga mañana”, me llenaron de satisfacción, sentí q ese deseo por dar clases cuando llegue a una edad madura laboralmente, va a dar sus frutos… solo espero q la paciencia q descubrí tener, no se pierda y al contrario se incremente.
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