miércoles, 18 de julio de 2007

Piecesitos….



La mujer y su anatomía. Todos sin excepción nos cautivamos ante semejante monumento: “Hubiese dado mi columna vertebral por verlas andar… ”. Como un poema por ahí:”Por una mirada, el mundo; por una sonrisa el cielo…por un beso, no se lo q’ haría por un beso”.
Muchas odas más, no solo al rostro femenino sino también al resto de su cuerpo (he leído unas…), lo q me sorprende es q no he escuchado o leído uno a cerca de los pies. Si de los pies, esa parte de la anatomía femenina q me encanta. No estoy loco (bueno un poco), es en serio. No es lo primero q veo (hay partes mas llamativas je je), pero es en lo q más me fijo.
Es un mundito aparte; el arco q forman, ese diseño casi exclusivo q se crea; los dedos, alargados, pequeños, con sus uñas, q prefiero verlas en color natural; ese tono pálido con rosadito, cautiva y en especial si tienen uno o varios lunares (otra de las cosas en las mujeres q me apasionan) en su anverso… Wuau!!! son una maravilla y ni q decir de los piecesitos color canela…
En los centros comerciales, para mi el mejor lugar, desfilan cientos de ellos, es un espectáculo.
Los hay alargados, pequeños, flaquitos, gorditos (los más dulces a mi parecer… como dice la abuela: “parecen empanaditas”) aunque les parezca raro, son llamativos. Como nada es perfecto no me agrada ver a una mujer con los pies sucios, mi justificación, por su naturaleza las mujeres son muy cuidadosas.
En fin, es algo q me atrae mucho, así q damiselas… cuiden sus piecesitos.
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jueves, 12 de julio de 2007

Sermones.

Sermón:“Represión o amonestación insistente y larga”
Nadie, absolutamente nadie se salva de recibirlos. Por lo general (y como es la tradición) son los padres los encargados de darlos la mayoría de veces, son tan prolongados y taaan repetitivos, q’ se vuelven aburridos, bueno de por si son cansones. Para colmo son acumulativos, es decir, te recuerdan desde la vez q’ te cortaste el pelo en segundo grado (tercero de básico), cuando le levantaste la falda a la amiguita de la escuela, cuando la misma amiguita se hizo “tuca” y para “desgracia” era tu vecina y la espiabas cuando se bañaba, cuando te fuiste a chupar todo un fin de semana y apareciste el lunes como si nada, hasta lo q’ haz hecho en ese instante, q’ no tiene q’ ver con tooodo lo hecho en tu infancia, pubertad y juventud.
Sin duda, las ocasiones en q’ más los recibimos son en las edades entre 11 y 17. En lo personal son redundantes, aburridos (ya lo dije), y pocas veces sacas un buen consejo de ellos. Pero los más recordados (y no por el consejito) son los recibidos por la “tía regañona”, esa q’ ni si quiera es hermana de alguno de tus padres si no q’ es la hermana de la abuelita y madrina de bautizo de tu mamá y q’ la vez cada tres años.
¿Porque escribo sobre este tema?. Hace unos días fue el cumpleaños de un tío y estuvo la mayoría de la familia y entre ellos ¿adivinen quien?... Esta vez le tocó el turno al último de los pubertos de la familia, un primo de 15 años, al cual sermoneó más de una hora (estaba viendo un partido de fútbol, regresé y aún seguía el monólogo). Lo más vergonzoso fue q’ al pobre lo reprendieron frente a todos los presentes, incluidos personas q’ no pertenecen a la familia.
Está demás decir q yo no los recibí, pero así…no. En fin no odio a la”tía”, odio a los sermones…
Nos vemos, compañeritos.
P.d.: Gracias amigos por el apoyo… seguimos adelante peleando.